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Ideas y reflexiones para mamis minimalistas

Por una vida con bebé pero sin estrés

Espacios descontrolados: el CoChe

Escrito por MiniMamiS 15-04-2016 en Minimalismo. Comentarios (0)

Hay mucha información sobre minimalismo y organización para coger ideas que te pueden venir muy bien en esto de despejar tu casa y adoptar un estilo de vida más mínimo. Hace unos días os hablaba sobre el libro ‘Menos es más’, y el verano pasado también me leí ‘La magia del orden’, más conocido como el método Konmari. También me gustó mucho y he aplicado su enfoque para algunas cosas.

Y es que, en lo que coinciden todas las publicaciones es que, cuando empiezas, te animas. Consigues ver algún estante vacío, o una caja entera (y sin nada para llenarla!!), y estás rodeado de objetos ‘con alma’. Hay menos que guardar cada día, y se limpia todo más fácil. Incluso con tu bebé, también gestionas mejor sus cosas, su ropa y sus juguetes, y sabes desechar lo que ya no le sirve o está roto sin mucho sentimentalismo.

Sientes que tienes tu hogar bajo control y, de hecho, ante la típica pregunta de ‘si viniera una visita inesperada te estresarías por estar todo patas arriba?’, orgullosamente dirías que no. Pero…¿y si inesperadamente tuvieras que llevar a un conocido en tu coche a algún sitio? ¿dirías la típica frasecita de ‘uff, la verdad es que tengo el coche hecho un asco’ (por dentro) y antes de entrar tendrías que apartarle botellas del suelo, juguetes o papeles del asiento, etc..?

¿Por qué tengo un trastero móvil?

Las razones por las que pasa esto son varias, principalmente basadas en que usamos el coche como ‘zona de paso’ para nuestras cosas. No hay intención de que se queden ahí, pero pasa..

Se dejan cosas que queremos tirar o donar: las bajamos al coche para ir al sitio en cuestión yendo al trabajo o donde sea, y llegado el momento se nos olvida (sobre todo si están en el maletero y no las vemos). Mejor ves al sitio a propósito.

Se dejan cosas para devolver o prestar a alguien. Las bajas para cuando veas a la persona, pero quizás pasen semanas..(y cuando la ves no le viene bien llevárselo..). Mejor queda para darle el objeto en cuestión.

También dejamos cosas que usamos casi cada día: la bolsa del bebé, material del trabajo, apuntes, material deportivo o la bolsa del gimnasio.. El problema es dejarlo cuando viene una temporada que ya no se va a usar (vacaciones, un fin de semana…)

Y luego hay circunstancias especiales: en mi caso, por ejemplo, no tengo ascensor, así que con un bebé (y toda su logística) uso el coche como ‘habitación en la planta baja’ para dejar algunas cosas (como el carro, que lo guardamos en el maletero, nunca sube a casa). Y es que si uno está solo con la peque, no puede bajar todo de golpe y además a ella en brazos. Y tampoco se pueden hacer dos viajes porque en alguno habría que dejarla a ella sola (sería como el acertijo de pasar una lechuga, una oveja y un lobo al otro lado del río sólo con una balsa..).

Analizando..y despejando!

Me tocaba hacer inventario del coche. Lo saqué todo y practiqué el método Streamline con él:

S-T (saquemos todo del coche y clasifiquémoslo en trasto, traspaso o tesoro): todo lo que me encontré en el coche casi vale un documento adjunto… Os pongo sólo los objetos que serían ‘tesoro’ y 'traspaso' y para los trastos ya os pongo una PD..;)

Como tesoro estarían las cosas que deben estar en el coche: documentación pero sin papeles desfasados, los CD’s (porque en casa no tengo reproductor, hacen más papel en el coche. Y la verdad es que sin música no puedo viajar), recambio de las bombillas, el chaleco reflectante, el parasol para el parabrisas, la funda con el triángulo, la silla del bebé, las dos tarjetas para entrar al trabajo (pero en verano van fuera porque las cambian cada curso). Y en mi caso haré una excepción con el carro porque sin ascensor no tengo mejor solución..cuando ya no lo necesite, se saca.

Como traspaso en este caso serían las cosas que realmente deben estar en casa: un paragüas, gafas de sol (típicas cosas ‘porsiacaso’), zapatillas para conducir en verano porque con sandalia sin talón no se puede (en invierno no tienen por qué estar ahí), y media docena de libros que llevo en el maletero para donar a la biblioteca (desde hace seis meses...)

Y todo lo demás es trasto..os invito a leer la PD al final..

 Llegados a este punto, estoy segura de que todo esto según el método Konmari sería Komono…

- R, (razón de ser de cada objeto): en el coche sólo tienen razón de ser los ‘tesoros’..

- E, (en cada lugar una cosa): lo que dejes en el coche asígnale un sitio, a ser posible fuera de la vista (ver A y M)

- A, (apartarlo todo de las superficies): nada de tener 20 peluches en la bandeja trasera o en el salpicadero..debe llegar un punto en que dificultan la visibilidad.. Y eso incluye el suelo! Ojo con las botellas de agua vacías que quedan rodando por ahí.

- M, (módulos): el coche los tiene bien definidos: guantera, maletero y los bolsillos de las puertas (que creo que deberían quedar vacíos al salir del coche, nada de moneditas sueltas y demás..). La guantera debería poder cerrarse sin esfuerzo, y al abrirse no deberían saltar las cosas al suelo….

- L, I, N, E: ahora toca establecer límites para que las cosas no se queden en el coche más de lo necesario. Para ello deberías subir a casa con lo que bajaste (como la regla del 'entra uno, sale uno' adaptada), no ser permisivo con las cosas que dejas en el coche y establecer unas rutinas para ello (por ejemplo, marcar un día para llevar cosas para donar o reciclar, y no dejarlas en el coche ‘para cuando te pases’, porque no lo harás). 

Si quieres dejar algún objeto de 'traspaso' una temporada para tener un kit de supervivencia, (por ejemplo, las zapatillas para conducir en verano) procura sacarlo al acabar esa temporada, así practicas el 'intercambio': bajo el paragüas pero subo las zapatillas veraniegas. Y esos objetos que queden asignados a un lugar, nada de rodando por el suelo o el maletero en cada curva, búscales un módulo (o bajatelos directamente en una bolsa y que estén todos juntos)

Ojo con determinados kits-de-supervivencia (sobre todo al tener peques es fácil pensar que son una solución) porque el coche no es el mejor microclima para según qué cosas, sobre todo si vive aparcado en la calle.. En verano puede superar los 40º, y toallitas, botellitas de agua, cremas o pañales no lo superan. Esas cosas al salir del coche, sácalas.

A ver cuánto me dura despejado!

Y tú, ¿qué es lo más absurdo que hay en tu coche? ¿Cuántas cosas hay en vuestro coche fuera de lugar? Confieso que estos días he ido mirando los coches aparcados y ha sido todo un espectáculo lo que la gente tenemos allí.. Ya me contaréis.

ALiCadula

PD: los ‘Trastos’ de mi coche fueron: algún papel caducado de la documentación, un clip, una moneda de euro, dos tornillos (...?????), una pieza metálica pequeña indefinida, algún cleenex usado, tiquets de parking, una tarjeta de gasolinera anticuada, un post-it con un mensajito cariñoso, la tarjeta del cambio de aceite del taller, un plano con indicaciones para llegar a Alicante (en papel!!), un compresor de bici (y yo no tengo bici…), una funda de almohada dentro de su embalaje de plástico (¿¿??), un limpiacristales de esos con espuma por un lado y goma secante por otro (pero taan viejo que ensucia más que limpia..), una carpeta grande de dibujo con láminas y papeles varios (otro espacio incontrolado?)


"Menos es más", para saber más sobre minimalismo

Escrito por MiniMamiS 12-04-2016 en Minimalismo. Comentarios (0)

Este mes cayó en mis manos el libro 'Menos es más: cómo ordenar, organizar y simplificar tu vida', de Francine Jay. Tiene ideas que ya pululan hace tiempo sobre esta filosofía y otras cosas que se pueden aplicar o que te pueden ayudar. Me lo he leído en una semana (esto siendo minimami ya sabéis que es todo un logro..), lo que indica que me ha gustado mucho, tiene cosas que voy a intentar aplicar (ya os contaré), y vamos a hacer una síntesis con lo más relevante. Para todo lo demás os invito a leerlo.

El problema de las 'cosas'

La primera parte del libro, ya que trata sobre minimalismo, va de los beneficios de ganar espacio y el problema de tener muchas cosas. Algunas ideas clave que me gustaron son:

- Hay que darle la vuelta a la idea de que vas a perder cosas o 'el vacío' (poco atractivo..suena a escasez) y cambiarlo por el de vas a 'ganar espacio', un recurso muy codiciado y escaso!

- Deshacerse de las cosas es como hacer dieta: contamos las posesiones como calorías, y si lo hacemos de golpe puede haber efecto rebote, dándonos un atracón y volviendo a llenar nuestra casa de cosas. Debe ser un cambio de hábitos.

- No hay que olvidar que las cosas existen para servirnos, y no al revés.

- Hay determinados objetos que hay que controlar: los que implican acumular más objetos: aparatos con accesorios, manuales de instrucciones, productos de limpieza específicos.. Si te deshaces de ese objeto, puedes librarte de muchos más. También lo que la autora llama CDLD (cosas de los demás). Se impone una revisión de lo prestado, dejado o guardado en tu garaje que no es tuyo. Y por supuesto esas cosas que entrañan alguna promesa y compramos para impresionar-nos ('objetos con aspiraciones')..y habría que ver si las han cumplido.

- También hay algunas actitudes que hacen acumular cosas (y no solo las compras compulsivas), como intentar recrear la vida exterior en casa: adquirir algunos aparatos para simular el montarse un gimnasio, o un equipo de pantallón y todo lo demás para hacerse un cine, o una cafetera que haga el café tipo cafetería (y estoy totalmente de acuerdo con la autora: está mucho más bueno en la cafetería)

- Se explica bastante bien el por qué las cosas pueden llegar a generar estrés: primero por no tener algo, luego pensando como conseguirlo, posteriormente por el hecho de cuidarlo y mantenerlo al conseguirlo, y aquí yo añadiría estrés si no se usa tanto como nos habíamos prometido... Y finalmente si se estropea nos estresamos ante el hecho de que hay que arreglarlo... (cuanto tiempo se pierde esperando a un técnico? o, añado yo, yendo al taller/tienda/ o similar?)

- También hace hincapié en el impacto ambiental y social del consumismo, sobre todo en la parte final del libro, ya que por cada cosa que se adquiere alguien se queda sin su parte. En este sentido la compra de objetos de segunda mano, como a veces hemos indicado, implica menos recursos naturales que hacer un objeto nuevo.

El método STREAMLINE

Una parte del libro está dedicada a aplicar su método por las diferentes estancias de la casa, teniendo en cuenta que la casa puede ser tipo estudio o la típica americana con garaje y trastero (gran peligro para acumular..) y, de hecho, dedica un capítulo a estas estancias no-habitables para evitarte que se transformen en meros trasteros donde no cabe ni el coche.

En cada estancia invita a aplicar lo que denomina el método 'STREAMLINE' (que la autora lo define como 'optimizar') donde cada letra sería la inicial del proceso a seguir:

- S, (siempre hay que volver a empezar): indica el gran momento de sacar todos los objetos y seleccionar, mejor desde el punto de vista de lo que te vas a quedar (y no de lo que vas a desechar, que es un poco pesimista)

- T, (Trasto, Traspaso o Tesoro) : clasificar los objetos en estas tres categorías, e intentar reducir el número de cosas que te vas a quedar (los trastos se tiran y el traspaso es para donar o vender). Plantea la posibilidad de los 'dudosos': aquellos objetos que aún no tienes muy claro si tirar o guardar y explica la conocida técnica de guardarlos en una caja con fecha y si en seis meses no la has necesitado, la desechas.

- R, (razón de ser de cada objeto): aquí hay que preguntarse seriamente el por qué tenemos el objeto, cómo llegó allí, etc..

- E, (en cada lugar una cosa): buscar un lugar para cada objeto y así, si algo no tiene su sitio, es que va fuera. Aquí define los conceptos de 'círculo íntimo' (lugares de fácil acceso, para los objetos que uses a diario), 'círculo externo' (para aquellos que uses menos de una vez por semana pero más de una vez al año) y el 'almacenamiento profundo' (tipo sótanos o buhardillas para las cosas que usas una vez al año o menos pero que no te puedes deshacer, tipo documentos)

- A, (apartarlo todo de las superficies): hay que dejar las mesas, encimeras, camas..despejadas, y eso incluye el suelo!

- M, (módulos): juntar los objetos que hacen una función similar (lo que ayuda a detectar duplicados..¿a quién no le han salido más de una decena de bolis bic?) y seleccionarlos, así los tienes localizados y te evitas comprar algo porque crees que no tienes.

- L, (límites): establecer límites para no sobrepasar el número de cosas (por ejemplo, asignar un estante para los libros y que quepan los que quepan, ni uno más..si no habría que aplicar el punto siguiente (bien conocido por los minimalistas).

- I, (intercambio): la regla del 'entra uno, sale uno'

- N, (no ser permisivo): la idea es restringir los objetos, sobre todo los de categoría sentimental..y se sugieren estrategias como miniaturizar (quedarse con una parte del objeto), o hacerle una foto, ...

- E, (el mantenimiento): establecer unas rutinas para controlar y gestionar lo que entra. Esto incluye cancelar suscripciones, evitar intercambio de regalos y hacer saber que estás en el camino minimalista para evitar regalos 'bienintencionados' de tu familia o amigos.

Implicar a la familia

La última parte trata de explicar como integrar al resto de los miembros de tu hogar en este estilo de vida, porque claro si tú intentas mantener las superficies despejadas (punto A del método) y los demás dejan todo en la mesa del comedor o hay juguetes en el pasillo, no vamos bien. El quid de la cuestión para muchos papimamis: ¿que pasa con las cosas de los demás?. Algunas ideas que da el libro son:

- Dar ejemplo, sobre todo con los niños, que aprenden observando a los papimamis.

- Que noten los beneficios, como tener más tiempo para jugar porque no estás recogiendo, o estar más relajada porque encuentras las cosas en su sitio (eso lo notará tu pareja seguro..;)..

- No hay que sacar sus cosas de casa cuando no estén, ellos deben participar (resiste la tentación de ser un tornado!!)

- Invita a crear un plan en el que todos se impliquen para seleccionar sus cosas. Para ello recomienda asignar un sitio para las cosas de cada miembro de la familia y así se fijan límites y se mantienen las estancias comunes despejadas (esto incluye establecer ciertas rutinas, como recoger al acabar el día, o practicar el entra-uno-sale-uno..)

- Y sobre todo, tener paciencia.

Aplicar el método con los peques..

Finalmente, da ideas para la pareja y también según las diferentes edades de los hijos (por supuesto esta parte me interesa!!), empezando por los bebés (ahí estamos ojo avizor..) y posteriores, incluso adolescentes (estará bien ir preparada..). Os cuento un poco lo de los bebés y lo demás..pues ya lo viviremos ;)

- La gran alegría es saber que los bebés no te van a protestar por sacar sus cosas de casa. Hasta ahora, efectivamente, nosotras decidimos y seleccionamos sus cosas.

- Esto compensa el hecho de que suelen multiplicarse mucho el número de cosas por tener un bebé (alguna vez lo he comentado), y el libro también advierte sobre la lista de nacimiento (totalmente de acuerdo si recordáis el post de 'Preparando el nido')

- Para cuando ya se empiecen a dar cuenta la autora recomienda una 'zona de espera' donde guardes sus cosas un tiempo, por si la piden (con rabieta incluída). Esto va según niños, pero a los 2 años ya te pueden pedir alguna cosa que hace semanas que no ven y parecía que no echaban de menos..

Conclusión

En la parte final se argumenta la razón de ser del minimalismo para mí, que es la sostenibilidad. Está muy bien tener la casa más despejada pero en el fondo hay que plantearse consumir menos porque esas cosas salen de algún sitio y las fabrica alguien y el ritmo simplemente no es sostenible. Os invito a leerlo, sólo os diré que espero convertirme cada día un poquito en 'minsumista'.

ALiCaduLa

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Mañanas sin estrés

Escrito por MiniMamiS 02-04-2016 en Organización. Comentarios (0)

A veces escucho a compañeras que dicen que casi llegan tarde al trabajo a pesar de estar todos levantados desde las 6 de la mañana...y es que cuando tienes un bebé parece que el tiempo disponible se encoge, mientras que las tareas que hacer se han multiplicado..

Si eras de las de saltar de la cama 15 minutos antes de salir de casa, eso se acabó. Y si eras de las de levantarse con tiempo para desayunar con tranquilidad...¿también se acabó? Veamos algunos consejos para intentar evitarlo

Consejos para empezar el día con buen pie

- Conoce tu realidad: el tiempo que tardas en llegar al trabajo y la autonomía de que dispones para ello (si vas en coche, transporte público, a pie..) para contar con más o menos posibles imprevistos (se minimizan si puedes ir andando, ahí controlas mejor el tiempo)

- Imagina que tienes que entrar media hora antes, así tienes ese margen para imprevistos de último momento, que con un peque se multiplican: se mancha justo antes de salir de casa y hay que vestirla entera, o se te olvida algo y hay que volver a subir a casa (con ella, claro, no la vas a dejar en el coche o en el portal mientras tanto..)

- Déjate todo lo que puedas preparado la noche antes. A veces cuando salís por las mañanas parece que os vayáis de viaje: su bolsa para la guardería con su almuerzo, tu bolso, tus cosas del trabajo, tu comida (si comes allí)..es fácil dejarse alguna cosa. Déjalo todo listo y, si puede ser, al lado de la puerta. Si ya tiene edad para prepararse su bolsa del cole, también debería preparársela por la noche.

- Prepara también la ropa que os vais a poner. Aunque depende un poco de la meteorología (sobre todo ahora en primavera), se pueden tener pensadas dos opciones y si no es una, es otra. Para esto viene muy bien no tener muchas opciones (recuerda el proyecto 333)

- Deja la cocina recogida por la noche. A mi personalmente me gusta entrar a hacer el desayuno con todo despejado, y se pierde menos tiempo.

- Recoged también los juguetes. Evita que por las mañanas vean algún juguete tentador y se pongan a jugar en vez de acabarse el desayuno. Esto lo hacemos además con los juguetes ruidosos, porque a las 6 de la mañana no es plan de encender el teclado o tocar la pandereta...

- Conoce a tu "enemigo"... Los bebés pasan por diferentes fases de horarios y hay que ir adaptándose. Si un día duerme hasta más tarde que tú no tengas pereza ni apures hasta que te despierte: vale la pena levantarse antes aunque sólo sea para desayunar con tranquilidad. A veces me ha dado tiempo a prepararme y tenerla que despertar para no llegar tarde, y lo tengo todo listo en la puerta.

 Si os despertáis a la vez hay que ingeniárselas para prepararse con el peque pululando por ahí. Si es muy bebé (no gatea ni anda) tendrás que darle el desayuno tú, pero a cambio podrás dejarlo en la hamaquita o lo que corresponda y acabar de prepararlo todo (aunque llore un poco). Si ya es más autónomo y desayuna solo puedes ir haciendo cosas mientras tanto, aunque luego te perseguirá por toda la casa (por eso es mejor tener pocas cosas para preparar).

- Adapta tus rutinas. Quizás eras de las que preferían ducharse por las mañanas, pero si estás sola con tu peque y ya no es tan bebé como para dejarlo en el capazo o la hamaquita, simplemente no podrás porque ir a la ducha será más un estrés que un placer. Plantéate ducharte por la tarde-noche, tiene muchas ventajas y ese tiempo que te ahorras!

- Si puede ser, delega. Si los dos papis tenéis un horario en el que podéis alternar el llevar a los peques al cole o la guardería, hacedlo. Las mañanas alteradas se reducirán a la mitad para cada uno.

Otros roba-tiempos

- Cuando los peques empiezan a vestirse solos suelen tardar más que cuando los vestías tú, pero hay que dejarlos hacer para que vayan ganando autonomía. Para evitar retrasos incluye ese tiempo en la planificación y, si hace falta, levántalos antes. También es conveniente usar ropa fácil de poner y dejársela preparada ya (aún no tienen edad para elegir su out-fit..)

- Si están en la fase de no querer vestirse o de querer ponerse prendas poco apropiadas (como un disfraz, o ropa de verano en enero...) también hay trucos. Para evitar esto último, mejor quitar de la vista las 'tentaciones': guarda la ropa de otras temporadas y los disfraces en otro sitio, que no aparezcan entre la ropa disponible. También puedes enseñarle lo que te vas a poner tú, para que vea que hay que ponerse chaqueta, por ejemplo. Y si el problema es que no se quiere vestir...pues os invito a usar la imaginación hiperdesarrollada de los papimamis, como una amiga que cuando un día su hija no se quería poner la falda, al final le dijo 'vale, pues nos vamos sin falda', y al verse en el ascensor con bragas directamente, accedió a ponerse la susodicha... Es una idea ;)

- Para minimizar este tipo de conflictos con la ropa, simplifica el hecho en sí: por ejemplo, no preguntes si se quiere poner la chaqueta. Simplemente, pónsela. Mi hija tuvo una fase de no querer ponérsela, parecía que estábamos haciendo lucha grecoromana...pero me di cuenta que era porque le preguntaba (no sé a santo de qué si sólo tenía 10 meses..). Empecé a ponérsela sin preguntar y dejó de pelear. Ahora me la trae ella ;)

¿Y tú? ¿Cuales son tus trucos para minimizar el momento mañanero?

ALiCaduLa

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Una propuesta divertida para cumplir tus propósitos

Escrito por MiniMamiS 02-01-2016 en Organización. Comentarios (0)

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El año nuevo ya está aquí y con él seguro que tú también tienes una lista de buenos propósitos que cumplir. Normalmente se tiene una idea general en mente ("hacer más ejercicio", "ser más organizada", "tener más tiempo libre"...) que hay que plantear en cambios más concretos para poder realizarla, si no una no sabe por donde empezar y acabamos no haciendo nada.

Yo por supuesto también tengo mis planes, tengo cuatro o cinco propósitos generales que ya he concretado en acciones (u objetivos) más concretos.  Por ejemplo, un propósito que me gustaría conseguir es tener más tiempo para mi y que sea de calidad. Para conseguirlo, he dividido esta idea en minicambios o minipropósitos, como aquello que comentamos en otro post de pasar un día sin móvil, dedicar un rato semanal a tu hobby, pasar tiempo a solas, no hacer nada un día a la semana... (como véis lo de una vez por semana lo intentaré aplicar también).

Lo que suele pasar es que al final tienes una lista bastante extensa de cosas que hacer (en mi caso me salen unos 20 minicambios...) y la duda es.. ¿por donde empiezo? Los expertos advierten que si haces muchos cambios de golpe te abrumarás y abandonarás, además de que se necesita un tiempo para integrarlos en tu rutina y que sean un hábito. Así que me encontré con una lista de cosas que me apetece empezar ya, pero no quiero arriesgarme a fracasar.. ¿Cómo ordenarlo?

Mi propuesta: sugerencias y ventajas

- Lo que os propongo, si tampoco tenéis claro por cual empezar y más o menos os da igual el orden, es dejarlo al azar: escribe cada minicambio en un papelito, lo metes en una caja, y cada semana sacas uno. 

Esa semana te dedicas a hacer ese cambio, que puede ser una acción diaria o de un día a la semana. Al principio parece que no estás haciendo mucho (sobre todo si sale una actividad que implica sólo un día esa semana) pero piensa que cada vez irás incorporando otra actividad sin dejar de hacer la anterior, así que es mejor poco a poco para luego hacer coincidir cambios.

- Este juego tiene bastantes ventajas: una de ellas es que es bastante divertido esperar cuál es el cambio que sale para esa semana (la chispa de la incertidumbre..) Yo estoy sacando 'la papeleta' en domingo, así empiezo la semana sabiendo que tengo que incorporar ese minicambio y me puedo organizar. 

-Los minicambios escritos en los papelitos deben ser concretos, asi es más fácil llevarlos a cabo y sabes por dónde empezar. Por ejemplo, un propósito que todo el mundo suele querer hacer es llevar una dieta sana. Este sería el propósito general pero en los papelitos habría que escribir los cambios que hay que incorporar para conseguirlo (como beber 8 vasos de agua, cenar antes de las 10 de la noche,empezar las comidas con una ensalada...cada uno lo que considere). Así cada semana sólo se tiene que incorporar un cambio que será efectivo igualmente y no te verás tan abrumada.

- Como es semanal, te puedes pensar hasta 52 minicambios para hacer en un año, pero por supuesto no hace falta que los tengas todos claros ya. A mi ahora me han salido 20, más adelante seguro que se me ocurrirán más y ya los incluiré o haré otro bombo para empezar de nuevo.

- Otra opción, en lugar de añadir cambios nuevos, es reforzar lo que has hecho hasta ese momento. Por ejemplo las cosas que has incorporado una vez por semana puedes intentar ampliarlas a dos veces por semana.

- Otra ventaja es que puedes incluir a más miembros de la familia, cómo tus hijos, y conseguir que realicen algunas tareas que te gustaría incorporar. Así por ejemplo podéis hacer un bombo para sus propósitos, o escribir en un mismo papelito uno tuyo y uno suyo, y cada semana cuando lo saquéis os comprometéis hacerlo. Así se enfoca como un juego a ver quién ha conseguido acabar la semana haciendo lo que le salió. 

La lista de sus propósitos deberíais hacerlo entre los dos (no van a ser sólo tus ideas tipo: "todos los días vas a recoger tu habitación"). Aunque sutilmente sí que puedes incluir alguna idea tuya y alguna idea suya, la cuestión es que lleguéis a un consenso y entienda que todo son cosas para mejorar (buscar un rato para jugar todos es igual de importante que luego recoger para descansar mejor, por ejemplo). Si el cambio es una idea suya, es mas probable que lo haga.

Así que si aún no tenías muy claro qué hacer con tus buenos propósitos, o cómo hacerlo, adelante! papel y boli, una caja y a jugar! seguro que ya tienes en mente una buena lista de cambios que quieres incluir en tu "sorteo". Si quieres más ideas o sugerencias para enfocarlos, el libro "52 pequeños cambios" te puede ayudar.

FeLices MiniCambios! Ya os contaré mi suerte con los míos ;)

ALiCaduLa

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Entra uno-sale uno: ¿cosa de niños?

Escrito por MiniMamiS 18-12-2015 en Minimalismo. Comentarios (0)

Si seguís un poco la línea minimalista en vuestra vida, seguro que habéis oído lo de entra uno-sale uno para intentar controlar la acumulación de cosas. Básicamente consiste en desechar un objeto cuando adquieres otro (que se supone que necesitas, claro). Esta táctica puede ayudar a controlar tus cosas, pero como bien sabemos las minimamis, el 80% de los objetos que ocupan tu de casa son de los peques. Más concretamente son juguetes. Y ahora se van a incrementar de manera exponencial con la Navidad.

Y es que la carta a los Reyes Magos no tendría fin... directamente les mandarían el catálogo de Todojuguete metido en un sobre. Así que quizás en algún momento habrá que plantearse enseñarles esta táctica del "uno por uno" para poner un poco de orden y sentido común, por varias razones:

- Todos hemos visto cómo, ante un montón de juguetes, no le hacen caso a ninguno (o juegan 5 minutos y luego lo dejan apartado). Suele ser típico que en una celebración (cumpleaños,navidad) reciben tantas cosas de golpe que no saben ni qué hacer...así que parece obvio que quizás no necesitan tantos juguetes.

- También está el hecho de que ellos van creciendo y hay juguetes que ya se les quedan desfasados para su edad y sin embargo los seguimos guardando 

- Es un poco preocupante (o, al menos da que pensar) que los niños digan ya que quieren tal juguete porque 'lo necesitan' cuando se supone que ellos se entretienen con casi cualquier cosa. Esa necesidad se la creamos nosotros, y la publicidad, que hace muy bien su trabajo.

Y todo esto a costa de nuestro espacio en casa (entre otras cosas) que es un bien limitado,  además de tener que guardar cada día los juguetes (a no ser que tengas una sala de juegos, pero tampoco es plan de verla toda desorganizada). Así que quizás estas navidades sea el momento de practicar el uno por uno con los juguetes de tus niños.

Consejos para ponerlo en práctica

- Para empezar se podría intentar controlar su 'carta infinita a los Reyes'.. Que reciban tantos juguetes como días hay en Navidad no es necesario.. ni sano. Por supuesto esto puede implicar poner límites a la familia más inmediata, que a veces se emocionan más que los niños con esta carta.. Se puede acordar hacer un regalo por grupo familiar  (por ejemplo, un regalo los abuelos maternos, los paternos y los tíos). Si el peque ha pedido algo y con eso tiene suficiente (no quiere nada más), respetémoslo, no pensemos aquello de '¿cómo no le voy a regalar nada?'.. Ya habrá otra ocasión y además, muchas veces ellos sólo quieren que estés ahí para jugar, no para que les des el juguete y desaparezcas.

- Si aún así hay avalancha de juguetes, podéis recurrir a la táctica que hacía un familiar mío: los guardaba y se los iba sacando poco a poco (a lo mejor uno cada mes), y es que el empacho no es bueno! Y a partir de aquí, hay que intentar sacar juguetes viejos de casa.

- Si aún son muy pequeñitos y no hace falta preguntarles si tal o cual juguete lo puedes donar, ¡aprovéchate y toma el mando! (menos lloros, disputas y tiempo perderás) Haz una selección igual que hemos venido haciendo con otros objetos (su ropita, por ejemplo) y sácalos de casa. Fíjate primero en su estado: si están rotos habrá que tirarlos; si están en buen estado se pueden donar o hacer intercambios. En internet hay páginas para intercambiar objetos de los peques, o también en páginas de venta de segunda mano. Y para donar siempre hay buenas opciones (ONG, hospitales, etc..) Ahora es buena época para la recogida de juguetes, pero durante todo el año hay asociaciones que los aceptan.

- Si ya son más mayores habrá que ser diplomáticos... Primero habrá que explicarles las buenas razones por las que se puede (y debe) hacer una renovación de los juguetes: solidaridad para los otros niños, espacio para nuevos juguetes, hacerle ver que ya no juegan con ellos, etc.. Si aún así les vuelve la ilusión con algún juguete que parecía olvidado, se puede hacer un trato y dejarlo durante un tiempo a ver si es verdad que juega con él, pero si pasado ese tiempo se ha quedado olvidado otra vez en el rincón, lo donaréis. Las condiciones las acordáis ambos, ya que los peques suelen ser muy cumplidores con estas cosas si han tomado parte.

- Lo mismo se puede aplicar si le regalan algún juguete que ya tenga (otra bici, otra muñeca...): pueden entender que hay que deshacerse de la anterior (o alguna de las anteriores si ya os habéis juntado con una veintena de muñecas, por ejemplo..).

- Habrá que predicar con el ejemplo, es decir: mejor si ven que tú también vas sacando tus cosas a medida que entran otras nuevas. Así podrás hacérselo ver como algo normal.

- Se pueden plantear regalos de otro tipo que no sean juguetes u objetos materiales, así los niños pueden disfrutar de otras actividades que igualmente les enseñan experiencias y les aportan algo más.


Espero que las fiestas estén siendo fantásticas y llenas, sobre todo, de buenos momentos. Que el 2016 nos traiga algo de minimalismo a nuestro día a día y mucha felicidad para todos.

ALiCaduLa