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500 Cosas Menos: aprendizajes y reflexiones

Con el reto más que conseguido es hora de hacer una reflexión sobre la experiencia: se aprende mucho observando lo que uno tiene en casa. Y puede ser el primer paso para algo más.

Siempre parece que no va a haber tanta cosa porque, por ejemplo en mi caso, en estos dos últimos años le he dado varios repasos a mis cosas, pero efectivamente siempre salen..Y es que siguen entrando en casa: compras cosas que necesitas (o eso parece) y luego resulta que no, o te regalan cosas, etc.. Y el “entra uno, sale uno” pues no siempre se aplica. Por eso siempre es buen momento para hacer revisión porque, efectivamente, aparecerán objetos que serán de todo menos necesarios.

Acerca de los objetos desechados

Los objetos que acababan saliendo de casa siempre pertenecían a alguna de las siguientes categorías:

Objetos invisibles: aquellos que están fuera de lugar completamente pero te has acostumbrado a que estén ahí y ni siquiera los ves. Serían cosas que si fueras a casa de otra persona enseguida pensarías 'que hace eso ahí?'... Una de dos: o están fuera de su sitio o no tienen sitio (con lo que..al hoyo). Mi objeto invisible más destacado fue aquel palo de globo ;)

Los "porsiacasos". Bueno, realmente todos entrarían en esta categoría (ropa que crees que volverás a ponerte, libros que están pendientes de leer...) pero sobre todo hay un grupo que cumple esta característica al 100%: los que guardas a pesar de haber comprado el repuesto. Por ejemplo: tienes los paños de cocina asquerosos ya, compras unos nuevos....¡y no tiras los viejos! Por qué hacemos esto?! Por si acaso te quedas sin paños? Pues haz un recuento de los que necesitas realmente en una semana (hasta que se pone la lavadora) y te quedas con esos.

Y esto pasa con infinidad de cosas: la ropa interior (qué ganas de llevar las bragas viejas..haz caso a esas abuelas que decían que la ropa interior hay que llevarla decente, que nunca se sabe si acabarás en urgencias (qué optimistas..), productos de aseo (empiezas el nuevo antes de acabar el viejo), utensilios de cocina y menaje (la vajilla de 24 piezas por si tenemos una comida..¡pero si en tu casa solo caben 6!) y un largo etc.

Objetos ingratos: aquellos que cuestan mucho de guardar y gestionar, normalmente porque ocupan mucho o necesitan un sitio especial. En mi caso son los bolsos (y mira que me encantan), pero he de reconocer que es el objeto más ingrato de mi casa (quien sea más de zapatos, pues ese será su objeto). Y es que si los quieres tener todos a la vista (que es lo suyo, si no no los usarás) y teniendo cuidado de que no se deformen (sin aplastarlos, sin colgarlos, etc..) pues necesitas medio armario! En mi caso con sacar diez bolsos he vaciado dos o tres cajas. Así que cuando te compres otro objeto ingrato, piénsatelo bien e intenta ser inflexible con el “entra uno, sale uno”.

En cuanto tengas algún objeto que entre en estas categorías, fuera con él!

Lo conseguido

Entre las cosas más obvias que se consiguen con el reto está el espacio ganado, incluso aunque hayan sido cosas pequeñitas (muchas cosas pequeñas ocupan mucho). En mi caso se me quedaron vacíos dos estantes del armario, la mitad de la zona de perchas, un cajón de la cómoda de mi hija, medio altillo (donde estaban las dos cajas que saqué también), un puff (una butaca hueca, sirve para guardar cosas y para sentarse) y tres cajas de tela de las cuadradas de Ikea para almacenar.. Eso sin contar cajitas y demás huecos donde estaba lo pequeñito...

Con todo ese espacio puedes reorganizar lo que te ha quedado de una manera más funcional, lo que facilitará el guardarlo y encontrarlo.

Y otra ganancia es que ahora sé lo que tengo en casa: controlo el stock. Ya no hay ninguna caja o rincón de esos que decimos “uff..es que no sé ni lo que tengo ahí” (os suena, eh?), y eso da mucha tranquilidad mental porque cuando necesitas algo sabes si lo tienes y dónde está.

Para terminar

Me ha gustado mucho la velocidad que marca el reto. En esto de tirar hay dos tendencias: o poco a poco (tipo una cosa cada día) o todo de golpe (como defiende el método Konmari). Hacerlo muy poco a poco tiene el riesgo de que entren más cosas en casa de las que van saliendo y no se ven resultados, con lo cual no te motivas porque no se está consiguiendo mucho..Además hay objetos que de primeras no vas a tirar y seguramente a los pocos días ya ni te acuerdas de que pensabas sacarlo, con lo que ahí aguanta y no se va. Pero hacerlo tan de golpe como propone Mari Kondo simplemente es inviable para mucha gente (como las mamis y papis de este mundo ;) y además los objetos dudosos tampoco los tirarás de primeras.

Sin embargo, al hacerlo como marca el reto, aparece un ritmo ideal: no es muy de golpe, pero tampoco vas a estar un año, con lo que vas a ver resultados en un tiempo razonable y tu mente sí que va a estar centrada en descartar objetos (cada día durante un año es más difícil). En ese mes vas mirando tus cosas de otra manera y los objetos de los que no estás muy segura, puedes dejarlos para el final (a ver si de una vez los usas!) pero no van a caer en el olvido porque estás metida en el reto. Al final del mes tendrás que hacer un repaso y decidirás sobre ellos (seguramente caerán, lo digo por experiencia ;) Es como aquello de guardarlos en una caja durante 3 meses (o 6, según autores) y si no los necesitas, la tiras pero reduciendo ese tiempo de 'cuarentena' a un mes.

Además de todo esto, ha sido divertido! Ya me contáis vuestra experiencia y si os animáis a sacar y sacar ;)

AliCaduLa


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